La lucha contra el contrabando y las perversiones propias de esa
actividad delictiva ha logrado ya importantes éxitos. Ha golpeado su
estructura, ha decomisado miles de toneladas de alimentos y litros de
gasolina, lo cual justifica la iniciativa del presidente Maduro…
También ha servido para que el pueblo tome conciencia del peligro que
representa esta actividad, y para desenmascarar a los factores
políticos, económicos, empresariales, que se benefician del entramado
mafioso…
Pero quizá lo más importante es que se comprobó la relación entre los
elementos que operan en el ámbito binacional y la impunidad que los
protege, y la participación de personas del sector oficial…
Aun cuando se presumía esta vinculación, en especial de fuerzas del
orden público con el delito, causa sorpresa la complicidad de personal
militar. El crecido número de efectivos castrenses implicados -por ahora
15 imputados- obliga a reflexionar sobre el tipo de educación que se
imparte en los institutos castrenses. Si acaso esa educación no enfatiza
suficientemente, o soslaya, el aspecto ético y moral. Porque el hecho
de que oficiales jóvenes, tenientes, capitanes, aparezcan comprometidos
en prácticas de contrabando -soborno, abandono del deber, complicidad en
el transporte de mercancías a través de trochas construidas para burlar
la vigilancia en la frontera-, obliga a una severa investigación. A una
revisión de los aspectos básicos de la formación profesional del
militar. Esta situación contrasta con los avances y cambios que se han
operado en la Fanb…
Manuel Rosales sostuvo, en una reunión en Panamá con políticos
venezolanos, que era necesario desenmascarar a aquellos sectores
violentos de la oposición. Que había que tomar distancia de ellos,
porque ya era suficiente el daño causado por acciones como la guarimba,
decretadas a espaldas de la dirección opositora, colocada ante hechos
cumplidos…
De Armando Durán: “En lugar de las cacerolas, la noche del jueves pasado
solo se escuchó un silencio ominoso. ¿Será eso lo que queda de la MUD?
¿El silencio y más de lo mismo? O sea, ¿nada?” (“El cacerolazo de la
MUD”, artículo publicado en El Nacional: lunes, 1-9-14)…
El sacudón de Maduro: Se crearon expectativas difíciles de satisfacer.
Pero se trata de un intento serio y audaz para encarar la actual
situación y despejar el camino. El tema es complejo, y lo abordaré en
próximas columnas. Por ahora hay que reflexionar y consultar opiniones.
Hay que salir del encasillamiento de los dogmas y abrirse al debate.
LABERINTO
1 Da la impresión de que una vez más sectores de la oposición marchan en
sentido contrario al sentir de la colectividad nacional y de la debida
atención a los problemas que el país tiene. Los mismos que se metieron
en la aventura guarimbera de febrero de este año, que se prolongó por
más de tres meses sembrando angustia en los venezolanos y un saldo
impresionante de muertos, heridos y daños materiales, se preparan para
reincidir. Seguramente lo negarán, como ya lo hicieron en los anteriores
acontecimientos sobre los cuales hubo denuncias bien fundadas que,
finalmente, se cumplieron.
2 Lo cierto es que los preparativos de la pasada guarimba fueron
denunciados oportunamente. No solo porque los organismos de inteligencia
del Estado los detectaron e hicieron seguimiento, sino porque los
participantes se encargaron de divulgar su propósito. Hoy la situación
se parece. El lenguaje empleado y las acciones que se realizan en
distintos lugares del país tienen el mismo corte de hace pocos meses. Si
la motivación de entonces de la oposición -o mejor, de su cúpula- fue
la denuncia de un fraude en las elecciones que ganó Maduro y protestar
por la presunta represión oficial, ahora se esgrime como causa la lucha
contra algunas medidas para perseguir el contrabando, como el cierre de
frontera y la adopción del sistema biométrico. Desde luego, en una
democracia los ciudadanos tienen derecho a cuestionar medidas con las
que no están de acuerdo. El derecho a la protesta cívica, pacífica, es
inalienable. No así la protesta violenta que provoca víctimas humanas y
agresiones a la propiedad pública y privada. La guarimba de meses atrás
es un ejemplo de la protesta como instrumento desestabilizador.
3 ¿Es eso lo que pretende repetir la oposición violenta que a cada
momento reitera su intención de sacar a Maduro de Miraflores como sea?
¿Acaso se trata de una crítica seria, ejercida en el marco del debate
democrático, a las medidas anticontrabando anunciadas por el Gobierno?
Por supuesto que no. El basamento de la protesta es un mensaje
subversivo para provocar la ruptura del orden constitucional y un cambio
de gobierno por los caminos verdes. Conviene precisar que por carecer
ese sector de apoyo militar para dar un golpe y de pueblo para
desencadenar una insurrección en las calles, no tiene otra alternativa
que apelar al fracasado formato guarimbero. En su desesperación por las
derrotas que experimenta, pretende repetir la frustrada experiencia para
ver qué pesca. Para ello magnifica el malestar popular por la situación
económica y se hace la ilusión de su repercusión en los cuarteles. Como
siempre la desesperación es mala consejera. Si el resultado del
frustrante episodio de meses atrás -Guarimba I- fue la división y el
repudio popular, ¿qué le deparará la nueva intentona -Guarimba II-, si
es que se atreve?
LA OTRA AMENAZA
No solo cuenta, en la actual situación del país, la amenaza exterior. Lo
que cocinan países empeñados en colaborar para la liquidación del
proceso bolivariano. También la actitud de una oposición que no se
comporta democráticamente. Que, al contrario, juega de manera permanente
la carta de la desestabilización. Que apuesta con descaro al golpe. A
la liquidación de la institucionalidad. Pero hay otra amenaza, si se
quiere más letal. La que se cuela a través de los pliegues del Gobierno y
también del Psuv. Amenaza con características de virus que avanza
peligrosamente. Aclaro: lo que escribo no tiene que ver con las campañas
aviesas de factores hostiles a la revolución. Moralmente descalificados
por sus conductas pasadas en materia de corrupción, derechos humanos,
eficacia administrativa. Tomo distancia de esos sectores, políticos,
económicos, empresariales, porque lo mío es diferente. No pretendo
erosionar al Gobierno o al partido. La mayoría de los actuales
gobernantes y dirigentes partidistas está conformada por gente honesta.
Por luchadores de toda la vida, con un compromiso de lealtad a los
principios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario