Presidente Nicolás Maduro, usted tiene que visitar a Guayana. Tiene que
entrar a SIDOR y a las empresas del aluminio. Pedir informes, puntos de
cuentas y facturas y hacerlos revisar con lupa si es necesario. Allí, en
esas empresas, siguen enquistadas unas mafias que tienen todos los años
del mundo operando abiertamente, sin que nadie les ponga un parado. Tal
como está haciendo con las inspecciones a empresas y comercios
privados, así tiene que hacerlo con las empresas básicas. Los
presidentes y los gerentes de esas factorías tienen que rendir cuentas
de los procesos administrativos que se lleven, y sobre todo lo que tiene
que ver con los despachos de los productos.
Las mafias existen. No es un inventó mío. Por ejemplo, en la CVG-Venalum
y CVG-Alcasa, las ventas son a discreción de las mafias. Ellos dicen a
quien se le vende y a quién no. Eso va en detrimento de las pequeñas y
medianas empresas que requieren el aluminio o el hierro, en el caso de
SIDOR, como materia prima para que operen esas pequeñas empresas,
algunas de ellas familiares. Se de algunas que están paradas porque no
encuentran como hacer la compra de la materia prima. No pueden franquear
el muro de las mafias.
Venga Presidente. Hace falta su presencia en estas empresas. Pero sobre
todo, lo más importante es que sean objeto de la presencia de los
funcionarios de las inspecciones. Allí hay mucho gato encerrado y tienen
que salir de sus guaridas, y dar cuenta de lo que pasa con estas mafias
enquistadas desde muchísimos años. Ese grupo corrupto hay que
extirparlo de raíz, pues han hecho un grave daño a la región Guayana.
Tanto en el suministro de cabillas como de aluminio. Las mediadas y
pequeñas empresas, sus dueños, deben bajarse de la “muna”, como se dice
popularmente para conseguir tener acceso a esta materia prima tan
importante para el desarrollo y el crecimiento de la estas empresas, que
contribuye a dar empleo digno y al bienestar de la región. Estas mafias
son la herencia de la IV República.
Esto no es un invento mío, ni nada que se parezca. Esa es la realidad.
Hay que profundizar en unas investigaciones, por parte de los organismos
del Estado, en especial los que están adscritos al despacho de
Miraflores. Sólo así se podrá desterrar para siempre a estas mafias. El
General Osorio tiene mucho que hacer en este sentido. Usted, General,
tiene la palabra. ¡Volveré!
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