domingo, 26 de enero de 2014

MÉRIDA: PROFESORA DE LA UKA DENUNCIÓ INTOLERANCIA POLÍTICA Y VIOLENCIA DE GÉNERO EN SU CONTRA




Rosa Amelia Asuaje presentará el caso ante la Fiscalía de la Mujer en Mérida

Rosa Amelia Asuaje presentará el caso ante la Fiscalía de la Mujer en Mérida

Credito: Correo del Orinoco


26 de enero de 2014.-Rosa Amelia Asuaje, profesora asociada de la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes (ULA), denunció ayer públicamente la agresión que habría sufrido por parte de Argimiro Castillo, decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño Industrial, quien el 9 de enero pasado colgó en el muro de su cuenta personal de Facebook el enlace de un artículo que publicó ella en el periódico digital Aporrea (http://www.aporrea.org/ddhh/a179718.html)y esta autoridad escribió: “A esa animala (SIC) deberíamos de darle el premio Nobel (SIC) de la Paz!”.

El artículo de Asuaje, titulado: Asesinos de Mónica Spear: ¿Banda ‘Los Rapiditos’, el Gobierno o un simple acto de conspiración? no tiene “absolutamente nada que ver con él (Castillo) ni con la universidad”, dijo la profesora; por el contrario, llama a la reflexión sobre el uso de la violencia criminal como bandera política por parte de la oposición, además de conminar a un diálogo y estudiar la violencia como un problema estructural.

En el muro de Castillo, Francisco De Jongh, profesor de la Facultad de Derecho, colocó un comentario: “Y pensar que eso (Asuaje) salió de nuestra alma mater, qué pena, EY señores, la ULA no es así, estas son las ovejas negras y con mentalidad llenas de no se (SIC)”. Seguidamente, el decano respondió: “Bueno, papá, mierda hay hasta en Versalles”.

La profesora comentó que se enteró dos semanas después por un profesor que tuvo acceso a la red del decano Castillo. Asuaje dijo que no se trata sólo de una red social privada, “porque (Castillo) tiene más de 370 seguidores y más de 500 amigos”.

“ESTÁ EXPONIENDO MI HONRA E IDENTIDAD”

Asuaje, quien es integrante de la Fuerza Bolivariana Universitaria Socialista (FBUS), relató que el decano Castillo tenía el derecho de refutar, pero no bajo una relación “asimétrica”, puesto que “no tengo acceso” a su cuenta: “Me parece destemplado, desmedido, profundamente injusto y vejatorio en mi condición, no sólo de mujer, sino de ser humano”, concluyó.

Dicho enlace tuvo varios “me gusta”, todos de hombres. “Está exponiendo mi honra e identidad. Es profundamente violento”, ya que se trata de una autoridad universitaria insultando a una profesora, quien, además, es compañera de trabajo de su esposa.

En los artículos 14 y 15 de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, califica la violencia contra la mujer como todo acto sexista que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, emocional, laboral, económico o patrimonial; la coacción o la privación de la libertad, así como la amenaza de ejecutar tales actos, tanto si se producen en el ámbito público como privado.

“Debo hacer la denuncia, no solo por mí, sino por miles de mujeres que somos maltratadas diariamente y por la voz de muchas personas que trabajamos y estudiamos en la ULA”, aseveró Asuaje, quien llevará su caso a la Fiscalía de la Mujer de Mérida. Según la ley, esta agresión se podría calificar como violencia simbólica y mediática”, así como violencia psicológica, por la cual se podría sancionar con prisión de 6 meses a 18 meses, leyó Asuaje.

Aporre publicó un artículo del profesor Pedro Rivas, quien es consejero universitario, en el cual hacía alusión a la violencia de género contra Asuaje e instaba a que la ULA se convirtiera en la defensora de la autonomía y pluralidad de pensamiento. “Queremos una universidad por la paz. No es posible que se esté persiguiendo ideológicamente a las personas, porque no piensan igual que sus autoridades. Nadie dice que pensemos igual, sino que lo hagamos en el marco del respeto y la conciliación humana”, pidió.

UNA LECCIÓN PEDAGÓGICA

Castillo, quien aceptó como amiga a Asuaje en su cuenta de Facebook, la insultó y luego la bloqueó a finales del año 2013, una vez que la profesora defendiera a Heriberto Gómez, representante del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria en el Consejo Universitario de la ULA, a quien este decano se refirió de forma soez en su muro.

“Mi caso no es el primero”, así que denunciarlo “sería una lección pedagógica” para respetar y sería un ejemplo para bajarle el tono a la violencia discursiva: “Me parece grave que empecemos a ver esta situación normal y hacernos de la vista gorda es complicidad”. En la ULA, dijo, no sólo confluye el pensamiento opositor en contra del Gobierno nacional, sino que hay personas progresistas y de izquierda: “La universidad es la confluencia de saberes y, desde el punto de vista religioso, es ecuménica, no nos podemos casar con un solo pensamiento o criterio. Que esto sirva de lección moral”.

DERECHO DE PALABRA EN EL CONSEJO UNIVERSITARIO

La Fuerza Bolivariana Universitaria Socialista (FBUS) pidió desde mayo del año pasado un derecho de palabra en el Consejo Universitario de la ULA para exponer los diversos casos de intolerancia política vividos en esta casa de estudio por personas que son chavistas, el cual está estimado ejercerlo para el 2 de febrero próximo.

El caso más emblemático fue el de la bachiller Génesis Perozo, estudiante de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, quien hace diez meses fue agredida verbal y físicamente por el profesor Jesús Manuel Maldonado por defender en una clase la memoria del comandante Hugo Chávez y la investidura del presidente Nicolás Maduro.

Ayer, Perozo dio su respaldo irrestricto a la profesora Rosa Amelia Asuaje: “Otro hombre de este recinto académico arremete a otra mujer, da vergüenza saber que un decano trata a una profesora como ‘animala’ por tener un pensamiento político diferente a él” y catalogó de “curioso” que se veje a las mujeres y no a los hombres chavistas.

También otro profesor, Leopoldo Pérez, de la Facultad de Arquitectura, fue agredido físicamente por ser chavista en la víspera de las elecciones del 14 de abril y a la profesora Katania Felisola le gritó un colega en la Facultad de Ingeniería por diferir de él ideológicamente.

Asimismo, a otro profesor de la Facultad de Ciencias Forestales se le ordenó desmontar una cartelera que hizo para homenajear la memoria de Chávez luego de su muerte y en esa ocasión la FBUS realizó un acto de desagravio y logró que se restableciera la cartelera a su lugar. Otra empleada también fue amenazada con pasarla al tribunal disciplinario del sindicato por apoyar con una carta pública a la Revolución.

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