Desde su
inicio en 1999, la Revolución Bolivariana ha sido objeto de permanentes
ataques dirigidos por los EE.UU. y la derecha venezolana e
internacional. Desde Washington se ha puesto en práctica un plan
diseñado por sus laboratorios de guerra psicológica, con apoyo de las
trasnacionales mediáticas de gran influencia mundial, para intentar
socavar la legitimidad del Gobierno Bolivariano, debilitar las
instituciones del Estado y reconquistar el poder perdido por sus lacayos
hace ya 15 años.
Contra
el pueblo y Gobierno Bolivariano se han venido ensayando el mismo
formato ya experimentado en otros países, pero con las adaptaciones del
caso. Hoy, los estrategas y políticos
estadounidenses, tanto republicanos neoconservadores como democráticas,
han terminado por romper la máscara de la “diplomacia” imperial que mal
disimulaba sus desesperados intentos por recuperar su “patio trasero”
que cobra independencia. El más descabellado de todos, ex candidato
presidencial estadounidense, y senador republicano John McCain, perdió
sus estribos y urgió a “EE.UU. enviar tropas de inmediato a Venezuela” porque, -agregó: “Debemos garantizar el flujo petrolero con el envío de una flota contando con la ayuda de Colombia, Perú y Chile” [1].
Venezuela
es el “botín de guerra” más preciado por los estrategas
estadounidenses, porque es la depositaria de las más grandes reservas
petroleras y gasíferas del planeta [2], y junto a Cuba revolucionaria,
su más grande dolor de cabeza de lo que ocurre en toda la región. EE.UU.
nunca perdonó a Venezuela por nacionalizar sus recursos petroleros;
levantar las banderas del socialismo; asumir una postura
antiimperialista y solidaria con los pueblos del mundo; y por ser la
principal responsable de la creación de la Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) [3]. Antes, contra el Presidente
Chávez, y hoy contra el gobierno de su hijo político Nicolás Maduro, se
han puesto en marcha los manuales conspirativos probados en otras
latitudes, y que han requerido de incuantificables recursos económicos y
las más siniestras mentes pagadas por EE.UU.
Según
el manual escrito por el agente estadounidense experto en técnicas de
conspiración contra gobiernos opuestos a Estados Unidos, y
también cofundador del infame Instituto Albert Einstein (brazo de la
CIA), Gene Sharp, Venezuela ya se encuentra en la quinta fase o etapa
final, que tendría por objeto “forzar la renuncia del presidente
mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras
se mantiene la presión en la calle. Paralelamente se va preparando el
terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra
civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país” [4].
La
etapa final contempla desatar el terrorismo para achacar la
responsabilidad al gobierno y crear las condiciones propicias para un
levante generalizado del pueblo contra el legítimo gobierno del
Presidente Nicolás Maduro. Esta etapa comprende generar acciones
violentas y vandálicas (guarimbas) dirigidas por grupos completamente
anarquizados, sin dirección, y el sicarito. El asesinato de dirigentes
políticos y de personas comunes de ambos bandos para provocar una guerra
civil fratricida, y de esta manera justificar un Golpe Militar y/o la
intervención extranjera bajo el infame pretexto de la “Responsabilidad
de Proteger a la población civil”.
Guerra
económica, conatos de guerra civil, intervención extranjera es el
formato que pretenden aplicar en Venezuela. Es el mismo manual
intervencionista empleado con relativo éxito contra Ucrania, Yugoslavia,
Libia y Siria.
El plan de la derecha es el mismo que fracasó en abril de 2002.
La ultraderecha pretende repetir
en Venezuela el mismo formato probado el 11 de abril de 2002 contra el
entonces Presidente Hugo Chávez, y el 15 y 16 de abril de 2013 contra el
recién elegido Presidente Nicolás Maduro. En la última operación, el
candidato perdedor en las 2 pasadas elecciones presidenciales de la
derecha, Henrique Capriles Radonsky, ordenó a sus hordas fascistas a
“drenar sus arrecheras en las calles”. Sus “buenos” muchachos salieron a
cumplir aquellas órdenes asesinando a más de 10 compatriotas chavistas e
incendiando varios inmuebles públicos y privados para provocar la
reacción de las bases revolucionarias.
Esta
vez, el trabajo sucio tocó al fascista Leopoldo López el pasado 12 de
febrero, pero sin mucho éxito. Sus “buenos muchachos” llenos de odio y
sus sicarios apenas alcanzaron a provocar la muerte de 2 personas y a
prolongar las guarimbas, trancas de calles, quemas de vehículos de las
empresas públicas y algunas acciones terroristas aisladas. López terminó
por entregarse a la Justicia venezolana, el 19 de febrero, ante las
comprobadas amenazas de muerte en su contra por parte de elementos
mercenarios manejados desde EE.UU. que pretendían convertirlo en mártir
para provocar un estado de conmoción en el país.
La
esposa de López, Lilian Tintori declaró, en entrevista en CNN, que
habían amenazas contra la vida de López y que "el Gobierno se mostró
preocupado por esta situación y se comunicó con la familia para
resguardar la seguridad de Leopoldo, y así fue, resguardaron la
seguridad de Leopoldo desde la Plaza Brión, de Chacaíto, hasta el
Palacio de Justicia" [5].
A su
captura, el Departamento de Estado de EE.UU. no pudo guardar su política
injerencista y exigió al gobierno bolivariano la libertad inmediata de
su peón [6]
Guerra avisada.
El pasado martes 11 de febrero, el programa televisivo “Zurda Konducta” de
VTV reveló un audio entre el vicealmirante retirado Iván Carratú Molina
con el ex embajador de Venezuela en Colombia, Fernando Gerbasi, donde
estos personajes comprometidos con la derecha venezolana revelaban que
sectores opositores pretendían repetir el golpe de Estado como el
ocurrido el 11 de abril de 2002 provocando el asesinato de varias
personas para justificar la acción militar [7].
En
otro audio capturado por las fuerzas de la inteligencia venezolana,
esta vez presentado por el conductor del programa televisivo “Cayendo y
Corriendo”, Miguel Ángel Pérez Pirela, el 17 de febrero, fue revelado el
material en el que se escuchan al general
retirado Jacobo Yépez Daza y a un sociólogo asesor de Ramón Guillermo
Aveledo, dirigente de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), hablando
sobre los planes opositores de extender la violencia hasta mayo y
escoger un presidente de transición.
En
el audio difundido se escucha que la oposición tiene 120 mil millones
de bolívares para financiar operaciones entre las que nombran el pago de
Bs. 3 mil diarios a sicarios motorizados. [8]
En
otras noticias, el gobernador José Gregorio Vielma Mora, dijo que el
Táchira se enfrenta ante la influencia de personas con conocimientos en
técnicas paramilitares. Apuntó también que maneja información certera
sobre la entrada de 120 paramilitares hace dos días por la frontera del
Táchira, con la finalidad de crear caos y daños en la ciudad,
infiltrándose en las protestas que grupos opositores mantienen en la
región [9]. ¿Nos estaremos acercando a un escenario parecido a Ucrania, Siria o Libia?
Las
informaciones obtenidas por los servicios de inteligencia y el análisis
de casos comparados revelan que la derecha prepara convertir a los
estados fronterizos de Venezuela en “territorios liberados”, con apoyo
de grupos mercenarios-terroristas (paramilitares traídos de Colombia),
preparando el terreno para el asalto final sobre la Ciudad Capital,
Caracas. El plan implicaría la formación de un grupo armado con
reconocimiento internacional para darle estatus de “beligerante”. Los
mercenarios llevados a Siria y Libia fungen como ejemplo de lo que
pretende repetir en Venezuela.
Los
servicios de inteligencia del Estado y la consciencia pacifican de las
mayorías del pueblo venezolano han logrado, hasta ahora, frenar la
aplicación completa de esta última etapa del plan fascista de la CIA. Las fuerzas públicas han ejercido
la autoridad, y deberán seguir ejerciéndola con base a la justicia
venezolana y el respeto a los derechos humanos de aquellos que han sido
manejados como títeres por el odio y la intolerancia.
Pero
de no alcanzar nuevamente sus objetivos planteados, gracias a la acción
inteligente del Estado y la consciencia del pueblo venezolano, la
derecha buscará continuar con la desestabilización del país para
desgastar política y económicamente a la dirección revolucionaria y al
Estado, y así seguir generando las condiciones futuras necesarias para
implementar de nuevo el mismo formato.
El
gobierno revolucionario deberá desplegar grandes frentes de batalla para
denunciar el intento continuado de injerencia de los EE.UU. en
Venezuela y hacer frente al desgaste. Un frente internacional activo con
los grupos de solidaridad internacional apoyados en las misiones
diplomáticas venezolanas en todo el mundo, y paralelamente reunir a los
organismos regionales como la CELAC y la UNASUR para denunciar este
nuevo intento. Otro frente económico que evite distraernos y hacer
frente a la guerra económica desplegada por la derecha.
Quizás este último frente amerite de mucho más esfuerzos, ideas y de la solidaridad internacional.
Fuentes:
[1] John McCain urge enviar tropas a Venezuela http://www.aporrea.org/
[2] PDVSA http://www.pdvsa.com/index.
[3] Parlamento Latinoamericano (PARLATINO) http://www.parlatino.org/es/
[4] 5 pasos para derrocar un gobierno http://actualidad.rt.com/
[5] Declaraciones de la esposa de Leopoldo López http://www.aporrea.org/
[6] Declaraciones del Departamento de Estado de EE.UU. http://www.albatv.org/El-
[7] Revelan audio sobre planes golpistas http://www.correodelorinoco.
[8] Nuevo audio revelan planes golpistas http://albaciudad.org/wp/
[9] Paramilitares en el Táchira http://www.noticias24.com/
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