Sentir bolivariano
Como
humildes y decididos soldados hemos atendido el llamado que el
Presidente Nicolás Maduro hace a las y los venezolanos para sumarse a la
ofensiva económica, nueva etapa que consolida la victoria obtenida, no
sin dolor, en la reciente acometida del fascismo contra la Patria, en un
nuevo intento de golpe de estado tratando de frenar la Revolución
Bolivariana.
En
dicho asedio, pleno de violencia apátrida catapultada y financiada desde
los centros imperiales, operaron fuerzas oscuras que, mientras llenaban
los medios internacionales, nacionales y estadales de mentiras
mediáticas, generaban un patrón atroz destinado a fracturar nuestra
fuerza económica a través de complejas operaciones especulativas, de
contrabando de extracción, de acaparamiento y la generación artificial
de carestía en productos de primera necesidad.
Este
plan fascista perpetrado por la burguesía imperialista, fue contenido y
derrotado por la audacia y conciencia del pueblo venezolano que,
liderado por Nicolás Maduro, entendió las reales motivaciones de la
situación económica que se fomentaba. La victoria obtenida en la Guerra
Económica se tradujo en su momento, no solo en la colosal victoria
electoral en alcaldías y cámaras municipales, sino que, más allá de
lugares comunes, significó el ensanchamiento de la base de apoyo popular
a las ejecutorias y al liderazgo de la Revolución Bolivariana y
Chavista.
Es
bueno recordar acá, dentro de los análisis históricos siempre
necesarios, las prácticas que el fascismo alemán aplicaba previamente a
los países que pretendía invadir el nazi Adolfo Hitler, con sus tropas
asesinas. Agentes comandados por el tristemente célebre ministro de
Propaganda Joseph Goebbels, colonizaban los medios de comunicación y
compraban “el apoyo”
de sus comunicadores para calumniar, difamar y mentir, mientras
simultáneamente desarrollaban operaciones de estrangulamiento económico a
través de la inundación de dinero falso en las economías, acaparamiento
de bienes esenciales y contrabando desmedido de la producción de los
países víctimas. Cualquier parecido con nuestra realidad actual, no es
pura coincidencia; es el fascismo que mantiene hoy día los mismos
manuales para atentar contra la libertad de los pueblos.
Nos dicta el Legado de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez que “el
proceso revolucionario es como un río que va corriendo y enfrenta
distintas situaciones que se van presentando, no es estático. Si no, no
sería una revolución”. Por eso, en esta hora que la Patria
demanda la fuerza y las luces de sus hombres y mujeres, todo nuestro
empeño va encaminado a blindar con la movilización y organización
popular, la Ofensiva Económica. Volvemos con Chávez para recordar que “capacidad,
eficiencia y eficacia, orientadas a la satisfacción de las necesidades
de nuestro pueblo, son los objetivos supremos de nuestra Revolución.”
3 PILARES PARA LA VICTORIA POPULAR
Citamos los tres pilares sobre los cuales se sustenta la Ofensiva Económica: 1) Producción, para la cual reactivamos los motores productivos del país y avanza con mucha fuerza la Misión Agrovenezuela; 2) Abastecimiento,
para lo cual combatimos y desarticulamos todos los mecanismos de la
guerra económica adelantada por la contrarrevolución nacional e
internacional -en la que el contrabando de extracción juega un papel
importante- que sabotea los productos de la cesta básica al pueblo; y el
logro de 3) Precios Justos,
para lo cual se ataca con firmeza la especulación, la inflación y demás
arbitrariedades en la fijación de los precios de bienes y servicios.
Para resolver los problemas estructurales de la economía venezolana, el presidente Maduro trazó la línea general de “trabajo por el desarrollo real de la economía venezolana entre todos”.
Es decir, de esa línea general se desprende la posibilidad de
desarrollar alianzas tácticas o estratégicas en favor del incremento de
la producción nacional de bienes y servicios y de la oferta de los
mismos con los factores de la economía que padecen las agresiones del
capital transnacional.
La
estrategia que genera el diseño y desarrollo de mecanismos de control
estatal para el establecimiento de precios justos, de lucha contra la
especulación -como el mayor de los morbos de nuestra economía- y contra
la inflación; va acompañada de las líneas generales, para incrementar la
producción y la productividad de todo el conglomerado de empresas
estatales, de propiedad social y mixtas e, incluso, de las empresas
privadas. De allí que el objetivo de incrementar la producción y lograr
el abastecimiento total de la sociedad, nos convoca a todos; teniendo
bien claro que estamos en una difícil transición, donde la construcción
de Socialismo significa, entre otras cuestiones importantes, que no hay
concesiones para el enemigo histórico de la Patria.
CUMPLIENDO EL PROGRAMA DE LA PATRIA
El
Programa de la Patria que nos lega el Comandante Eterno, que fue avalado
por una inmensa mayoría de venezolanos y venezolanas que aman su país y
que hoy es Ley de la República Bolivariana de Venezuela bajo los
mecanismos constitucionales, reza en su III Gran Objetivo Histórico: 3.-
Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y
lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el
Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en nuestra
América. Dentro de dicho Gran Objetivo Histórico, en su II Objetivo Nacional conseguimos que es nuestro deber:
3.2.
Desarrollar el poderío económico en base al aprovechamiento óptimo de
las potencialidades que ofrecen nuestros recursos para la generación de
la máxima felicidad de nuestro pueblo, así como de las bases materiales
para la construcción de nuestro Socialismo Bolivariano.
De
tal manera que en este momento histórico poseemos la base moral,
política y jurídica para acometer la Ofensiva Económica que nos ordena
el pueblo venezolano a través de nuestro Presidente Obrero Nicolás
Maduro y sabemos que ese pueblo, organizado, movilizado y pleno de
conciencia, no cederá un milímetro en la defensa de las justas
reivindicaciones sociales, que sólo son posibles con el Socialismo
Bolivariano y Chavista; no cederemos en la defensa de la libertad y
soberanía que el Comandante Eterno nos dejó.
Y
al enemigo imperialista que pretende socavarnos con su burda e inútil
política injerencista, le recordamos que hay un pueblo dispuesto a
defender su Revolución en todos los terrenos. “Cada día el mundo está más esperanzado en la Revolución Bolivariana”,
dijo Chávez a los pueblos del mundo y ese desafío lo asumimos con
valentía y sentido histórico, como pueblo heredero del Libertador Simón
Bolívar.
Al fin y al cabo, lo decimos guevarianamente: las hijas e hijos de Chávez actuamos guiados por infinitos sentimientos de amor.
¡Chávez Vive, la Patria Sigue!
¡Hasta la Victoria Siempre!!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
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