No tenía intenciones de escribir sobre este tema. No es mi estilo hacer
leña del árbol caído. Primero quise conocer la opinión de varios buenos
camaradas sobre lo ocurrido al ex Ministro de Planificación Jorge
Giordani, y vi que muchos ya habían respondido a mis inquietudes y dicho
lo que se merece el personaje en cuestión. Pero cambié de idea. Diré
algo. Seré breve.
Cuando leí la extensa "carta" hecha pública por el hoy ex Ministro de
Planificación, Giordani, la que "milagrosamente" apareció publicada en
la Web Aporrea
la misma noche de su sustitución, vino de pronto a mi mente el recuerdo
de aquellas palabras que, en ocasión de un encuentro particular,
expresó el Comandante eterno Hugo Chávez sobre su persona. El Comandante
había pedido al entonces Ministro Giordani que se acerque al lugar
donde estabamos para que lo conociéramos.
Aún recuerdo los gestos de cariño y respeto que el propio Comandante
Chávez nos manifestó por su ministro Giordani. Se refirió a él como "su
padre y camarada".
Lo que más llamó mi atención fue la confianza que el Gigante tenía por
aquella persona, a pesar de haberlo despedido por él mismo en dos
oportunidades. Nunca imaginé que Giordani intentaría afectar al
gobierno, a la unidad en torno al liderazgo del presidente Maduro, y
mucho menos por las condiciones que atravesamos.
Y Cómo calificar lo hecho por el ex ministro de Planificación Jorge
Giordani, sino de tamaña estupidez política, de falta de compromiso
revolucionario y de traición a la exigencia de "Unidad, unidad y más
unidad" y de apoyo al camarada Nicolás Maduro que nos exigió el Gigante
Chávez en aquella inolvidable noche del 8 de diciembre en ocasión de su
despedida para hacer frente a su enfermedad.
Todavía recuerdo como si fuera hoy aquellas palabras del Gigante que
quedaron marcadas para siempre en nuestros corazones como una especie de
testamento y juramento de lealtad. Su decisión plena como la luna
llena, irrevocable, segura era que nosotros apoyemos a Nicolás Maduro
como presidente de la República. También nos recordó, en caso de que
llegara a suceder lo inesperado (su muerte), que deberíamos saber que la
derecha aprovecharía lo que fuere para sembrar divisiones y arremeter
con fuerza contra la Revolución Bolivariana.
¿Cómo pudo Giordani olvidar aquellas palabras del Comandante? ¿Acaso
desconoce el delicado momento político en que nos encontramos? ¿Sería
tan ingenuo el ex ministro como para no darse cuenta que su escrito,
lejos de aportar al debate, está siendo utilizado por la derecha
nacional e internacional para respaldar y justificar la agresión y un
golpe de Estado contra la Revolución Bolivariana?
Al parecer a Giordani le ha importado poco las consecuencias de su
fiasco. Hoy asistimos al entierro político, ético y moral de Jorge
Giordani. Su escrito dio mucho de Qué pensar sobre su capacidad
intelectual, política y su compromiso revolucionario. Tuvo suficiente
tiempo para meditar su escrito y retractarse, pero su ego lo dominó. De
hecho ya lo tenía preparado, y solo que esperaba el momento de su
sustitución para lanzar el zarpazo.
Su escrito destaca por su ego, arrogancia y el desprecio por el resto de
los camaradas que defendemos el legado del Comandante Chávez.
Los pocos que han salido a defender la irresponsabilidad de Giordani
alegando su derecho a la crítica, ignoran que no fue precisamente ese el
objetivo de su escrito. Si Giordani se hubiese limitado a señalar los
supuestos errores de las políticas económicas tomadas por el gobierno,
otro gallo cantaría. Habría contribuido en abrir el debate necesario, al
que mucho venimos insistiendo desde diferentes espacios, pero Giordani
decidió salirle al paso para evitarlo. Pues sabe que es corresponsable
de mucho de lo que él mismo señala como "errores y desviaciones
económicas".
Giordani quiso evitar el debate, y por ello salió pateando la mesa
desviando la atención sobre lo medular para centrarse en lo personal.
Pretendió juzgar el liderazgo del presidente Nicolás Maduro al cometer
la ligereza de compararlo con el liderazgo del Comandante Chávez. ¿Acaso
enloqueció Giordani? ¿Habrá creído que el presidente Maduro debía
imitar a nuestro Gigante para construir su propio liderazgo y ser
aceptado por las bases del chavismo? Sus palabras ofendieron a la
inteligencia del pueblo y a la memoria del Gigante. El presidente Maduro
no necesita imitar a nadie, ni tampoco se lo permitiría. Su liderazgo
es propio, genuino. El pueblo lo reconoce y lo felicita donde quiera que
vaya en su gobierno de calle. La burguesía sabe que es cierto, y por
eso arremete en su contra con todo su poder para tratar de
desprestigiarlo.
En 14 años el Comandante eterno formó consciencia de clase en el pueblo e
infundió en el las ideas y los valores socialistas. Es nuestro deber
reforzar esas ideas y el liderazgo del presidente Maduro.
Lo suyo no fue una crítica, fue un vulgar e infructuoso ataque contra el gobierno y todos los revolucionarios quienes seguimos empujando el tren de la esperanza; lo suyo fue una real agresión que brindó armas al enemigo de la revolución para facilitarle su ataque.
Lo suyo no fue una crítica, fue un vulgar e infructuoso ataque contra el gobierno y todos los revolucionarios quienes seguimos empujando el tren de la esperanza; lo suyo fue una real agresión que brindó armas al enemigo de la revolución para facilitarle su ataque.
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