A medida que se desarrollan los acontecimientos en los diferentes
escenarios de nuestra querida República Bolivariana de Venezuela, nos
convencemos más que es indispensable un cambio radical en la conducción
de las políticas gubernamentales, para devolver la confianza al pueblo y
para evitar que los carroñeros de la oligarquía criolla parasitaria y
sus agentes de las burguesías que operan en el país dejen de chupárselo y
de provocar por todos los medios una implosión social, que de al traste
con el legado del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías.
En la medida que meditamos y caminamos calles, oímos la voz de la gente
de a píe, que vive la situación imperante, nos asalta más la percepción
de que la conspiración nos está ganando terreno día a día y la estamos
dejando hacer y pasar. Lo que es peor nos está hasta quitando los
argumentos para defender el proceso y convencer a nuestros iguales de
que la guerra económica y comunicacional, contra la Revolución
Bolivariana, es producto de la acechanza de una oligarquía parasitaria y
sus operadores de la burguesía, que dominan los medios de producción y
las redes de distribución, que esconden los productos y que propician
las abominables colas, que forman parte del plan golpista, programado,
financiado y monitoreado desde los centros de poder imperial externos,
con la complicidad interna.
Somos muchos los que estamos claros ideológicamente y que no necesitamos
de discursos bonitos, ni de razonamientos para entender lo que pasa,
que comenzó hace quince años, pero que con el pasar del tiempo se ha
venido sofisticando y creando nuevos métodos para horadar la fortaleza
en las raíces del proceso revolucionario. Estamos más que claro en todo
ello. La pregunta es: ¿Ha evolucionado el aparato estatal, en sus
mecanismos de combate, frente a esta amenaza? Es difícil, responder,
porque ciertamente lo único que encontramos es una desesperación por
negociar al punto de estar llamando a los facinerosos que mantienen al
país en vilo, para que participen en el Consejo Federal de Gobierno.
A ese llamado responden con desprecio y descalificaciones y exigiendo nuevas condiciones para poder atenderlo.
Mientras esto ocurre, el aceite para motores que produce PDVSA, hasta
hace poco se encontraba, pero a 150 bolívares el litro, ahora no hay ni
siquiera ese precio especulativo: ¿Donde está y quien maneja la
producción de aceite, fluido para hidráulicos y otros de PDVSA?. El
cemento igualmente lo producen las empresas socialistas del Estado
Venezolano. Hasta hace poco vendían el saco en 300 bolívares, ahora no
se encuentra ni a ese precio. El aceite Diana, se encontraba en
cualquier bodega, ahora no se encuentra en ningún establecimiento ¿No es
producido por una industria bajo administración obrera y que bajo esa
figura ha multiplicado su producción que tenía cuando era privada?
¿Entonces, que hacemos, a donde vamos?. Lo más deleznable, es que hasta
los teléfonos de producción socialista, que son distribuidos por
MOVILNET, una agencia socialista, sus operadores, al menos en el Estado
Bolívar, no permiten que los de a píe obtengan los productos con
aplicaciones Android. ¿Como lo hacen? Muy fácil, si usted quiere obtener
un Evolución 3, es obligatorio comprar línea post pago, debe hacerlo
con tarjeta de crédito y entregar al supervisor de ventas un estado de
cuenta de su TDC, donde indique el límite del instrumento crediticio. ¿
Es socialista e incluyente este procedimiento? Creemos que no. Porque no
todos los venezolanos no tenemos una gorda tarjeta de crédito y con
solvencia que llene las expectativas del agente MOVILNET. ¿No se puede
hacer nada contra esta discriminación?¿Es política de la industria
telefónica venezolana, ese aplique de MOVILNET en Bolívar? Las colas
para adquirir alimentos y otros insumos indispensables que los venden
por cuenta gotas , bien planificado, también forman parte del plan
golpista y son auspiciadas incluso, en el supermercado bolivariano,
antes CADA de Ciudad Bolívar, donde de 7 cajas, regularmente funcionan
tres, mientras las usuarias y usuarios despotrican contra el gobierno
por las interminables colas.¿Cuantos entendemos, que estas cosas se dan
por culpa de funcionarios que no tienen compromiso político con el
proceso?. No vamos a continuar enumerando cosas, porque fastidiaríamos
al lector. Solo nos queda la pregunta.¿La producción socialista la
mercadea el capitalismo golpista?
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