Editorial
El pasado 12 de febrero se cumplió un año de la aventura de Leopoldo López, María Machado y Antonio Ledezma, cuando pusieron en marcha una ola de violencia en puntos estratégicos del país. El saldo fue la pérdida de vida de 43 venezolanos a manos de los guarimberos y algunos delincuentes contratados para crear el terror en esos lugares. El gobierno de Nicolás Maduro enfrentaba su primera prueba dura como gobernante. Y lentamente, con pulso firme, con una arenga de aprendiz sobresaliente, fue convenciendo a sirios y a troyanos. La responsabilidad que pesaba y pesa aún sobre su espalda lo fortaleció. Le torció el brazo a la derecha radical: unos presos, otros por ser encerrados y los demás guarimberos en estampidas, ya que los dólares que financiaban sus aventuras criminales y apátridas, se agotaron. La fuente se secó. Mientras que a Nicolás Maduro, Presidente constitucionalmente legítimo de Venezuela, le llovió el agua bendita para permitir que su embarcación se enfile hacia puerto seguro.
La derecha radical está en terapia intensiva. Y los especialistas creen que terminarán en el olvido, a pesar del apoyo recibido del imperio y de los europeos. Ahora piensan hacer una película de la vida de Leopoldo López, con el fin de divulgarla en todo el mundo. Estas mentes torcidas quieren hacer del habitante de Ramo Verde un Mandela. Que mentes tan locas. Están desesperados. Y este señor López puso la torta cuando se entregó como un corderito a las autoridades. ¡Esa sí fue la cómica! ¿Pueden hacer un Mandela de este señor cobarde hasta los tuétanos?
El poder de convocatoria del Chuo no apareció por ninguna parte. Afirmó, en el primer día de su "coronación" que a partir de ese día comenzarían una cruzada de 50 mil concentraciones a nivel nacional. Por favor, señor Chuo, ¿qué le pasó? ¿Dónde están esas 50 mil concentraciones de calles? Usted se unió, por obra y gracia de AD, a la comparsa de mentirosos reunidos en la famosa "Mesa de la Unidad", hoy convertida en mesa de desunión.
Los productos de primera necesidad, comenzarán a aparecer en los anaqueles, y con ello, será visible, el debilitamiento total del empresariado golpista. Después de esta guerra ¿qué otra cosa vendrá? Al señor Obama no le quedará otra alternativa que sentarse de tu a tú con el gobierno revolucionario que lidera Nicolás Maduro. Con respeto y con la certeza de que a pesar de su poderío no podrán con el pueblo de Bolívar y Chávez.
Nicolás Maduro, se ha hecho líder al enfrentar una crisis con todas sus fuerzas y sus deseos de vencer. Pensó el imperio y sus lacayos, que Maduro seria "pan comido", pero les salió el tiro por la culata. Ahora Maduro tiene el control. Puede cambiar de canal cuando le venga en gana. Está crecido. ¿Gracias a quién? Gracias al imperio en su afán de derrotar la revolución y ponerle la mano a nuestras riquezas. Gracias a la torpeza de una oposición ciega, testadura, incapaz y apátrida. El peligro no ha pasado, ya que unos locos en actitud desesperada pueden intentar cualquiera locura, como la que pretendían este 12 de febrero, donde el gobierno les pico adelante y abortó lo que ha podido ser un baño de sangre de gente inocente, como producto de la compra de conciencia a un grupito de militares traidores. En fin, acuéstense a dormir con el cuento de que Maduro se está cayendo solo. Los tiene mordiendo el polvo, y tan sólo pueden balbucear esa frase que ni sus hijos se los creen. ¡Volveré!
Teófilo Santaella: periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la isla del Burro, en la década de los 60.
El pasado 12 de febrero se cumplió un año de la aventura de Leopoldo López, María Machado y Antonio Ledezma, cuando pusieron en marcha una ola de violencia en puntos estratégicos del país. El saldo fue la pérdida de vida de 43 venezolanos a manos de los guarimberos y algunos delincuentes contratados para crear el terror en esos lugares. El gobierno de Nicolás Maduro enfrentaba su primera prueba dura como gobernante. Y lentamente, con pulso firme, con una arenga de aprendiz sobresaliente, fue convenciendo a sirios y a troyanos. La responsabilidad que pesaba y pesa aún sobre su espalda lo fortaleció. Le torció el brazo a la derecha radical: unos presos, otros por ser encerrados y los demás guarimberos en estampidas, ya que los dólares que financiaban sus aventuras criminales y apátridas, se agotaron. La fuente se secó. Mientras que a Nicolás Maduro, Presidente constitucionalmente legítimo de Venezuela, le llovió el agua bendita para permitir que su embarcación se enfile hacia puerto seguro.
- La derecha radical aislada
La derecha radical está en terapia intensiva. Y los especialistas creen que terminarán en el olvido, a pesar del apoyo recibido del imperio y de los europeos. Ahora piensan hacer una película de la vida de Leopoldo López, con el fin de divulgarla en todo el mundo. Estas mentes torcidas quieren hacer del habitante de Ramo Verde un Mandela. Que mentes tan locas. Están desesperados. Y este señor López puso la torta cuando se entregó como un corderito a las autoridades. ¡Esa sí fue la cómica! ¿Pueden hacer un Mandela de este señor cobarde hasta los tuétanos?
- La oposición perdió la calle
El poder de convocatoria del Chuo no apareció por ninguna parte. Afirmó, en el primer día de su "coronación" que a partir de ese día comenzarían una cruzada de 50 mil concentraciones a nivel nacional. Por favor, señor Chuo, ¿qué le pasó? ¿Dónde están esas 50 mil concentraciones de calles? Usted se unió, por obra y gracia de AD, a la comparsa de mentirosos reunidos en la famosa "Mesa de la Unidad", hoy convertida en mesa de desunión.
- La guerra económica se debilita
Los productos de primera necesidad, comenzarán a aparecer en los anaqueles, y con ello, será visible, el debilitamiento total del empresariado golpista. Después de esta guerra ¿qué otra cosa vendrá? Al señor Obama no le quedará otra alternativa que sentarse de tu a tú con el gobierno revolucionario que lidera Nicolás Maduro. Con respeto y con la certeza de que a pesar de su poderío no podrán con el pueblo de Bolívar y Chávez.
- ¿Maduro se está cayendo solo?
Nicolás Maduro, se ha hecho líder al enfrentar una crisis con todas sus fuerzas y sus deseos de vencer. Pensó el imperio y sus lacayos, que Maduro seria "pan comido", pero les salió el tiro por la culata. Ahora Maduro tiene el control. Puede cambiar de canal cuando le venga en gana. Está crecido. ¿Gracias a quién? Gracias al imperio en su afán de derrotar la revolución y ponerle la mano a nuestras riquezas. Gracias a la torpeza de una oposición ciega, testadura, incapaz y apátrida. El peligro no ha pasado, ya que unos locos en actitud desesperada pueden intentar cualquiera locura, como la que pretendían este 12 de febrero, donde el gobierno les pico adelante y abortó lo que ha podido ser un baño de sangre de gente inocente, como producto de la compra de conciencia a un grupito de militares traidores. En fin, acuéstense a dormir con el cuento de que Maduro se está cayendo solo. Los tiene mordiendo el polvo, y tan sólo pueden balbucear esa frase que ni sus hijos se los creen. ¡Volveré!
Teófilo Santaella: periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la isla del Burro, en la década de los 60.
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