Vaya mi sincera felicitación para los pueblos hermanos de Brasil y
Uruguay por su sabiduría al haber consagrado en las urnas el
mantenimiento de gobiernos socialistas. Los pueblos nunca se equivocan a
la hora de escoger a sus gobernantes y esta vez Dilma Rousseff y Tabaré
Vázquez lograron triunfos claros. (Tabaré va a una innecesaria segunda
vuelta, con la victoria en el bolsillo).
El Partido de los Trabajadores de Brasil y el Frente Amplio del Uruguay,
ambos muy amigos de Venezuela, garantizan la continuidad del Mercosur y
Unasur, cuyos adversarios derrotados amenazaban con sabotear,
abandonándolos formalmente.
Se frustraron así dos grandes maniobras de engaños e intrigas
francamente deleznables. En primer término la poderosa prensa derechista
brasileña que fue tremendista y mintió mucho sobre las posibilidades de
reelección de la valiente Presidenta, una mujer que debió atravesar
momentos ásperos durante el Mundial de Fútbol y también por actos de
corrupción de desleales miembros de sus equipos de gobierno. Hasta el
último minuto los grandes diarios de San Pablo y otros poderosos estados
brasileros enviaron mensajes espantosos para definir el voto indeciso a
favor de su candidato Aecio Neves.
No pudieron. Ya nunca lograrán imponer un presidente contra la voluntad
popular. Las comunidades se educaron y resisten muy bien a las trampas
que le tiende la riquísima derecha para engañarlos y llevar a votar a
quienes justamente, luego desde el poder, postergarán. Y en segundo
lugar, la falta de ética de las encuestadoras que fabricaron
proyecciones para dañar las posibilidades de Dilma.
De inmediato empezaron a pretender reducir la derrota diciendo que había
sido por "apenas un 1%" cuando realmente son más de 3 millones de
votos. Nunca se publicaron los resultados en votos y esos 3 millones
equivalen a 3,18% de diferencia final a favor. Es bueno remarcar que el
gran artífice de la victoria petista fue su líder máximo, nuestro
hermano y referente continental Lula Da silva.
El retorno de Tabaré Vázquez a la presidencia de Uruguay, igualmente, es
una continuidad repotenciada a un país que no para de crecer.
Cierro evocando con mucha emoción a nuestro querido amigo y compañero de
muchas batallas por Margarita, Nelson Hanzi. Su muerte nos enluta y
entristece. Honraremos su memoria y patriótica trayectoria con más
trabajo por el crecimiento amigable de Nueva Esparta.
Un fuerte abrazo para todos y fuerza siempre!!!
Difícil y angustiosa victoria de Dilma en el balotaje de ayer, la más
estrecha jamás habida en la historia brasileña, según consignan varios
periódicos en sus portales. En el balotaje del 2006 Lula derrotó al
candidato del PSDB Geraldo Alckmin por más de veinte puntos: 61 a 39 por
ciento. En el 2010 Dilma doblegó en la segunda vuelta al también tucano
José Serra por unos doce puntos: 56 versus el 44 por ciento. Ayer
derrotó a Aécio por apenas tres puntos: 51.6 a 48.4 por ciento.
Angustiosa e incierta no tanto por la escasa diferencia con que derrotó a
su rival como por las agónicas tres semanas de campaña en donde, por
momentos, el PT aparecía condenado a emprender un humillante regreso al
llano luego de doce años de gobierno. Y si esto estuvo a punto de
ocurrir fue más a causa de errores propios que de los méritos de su muy
conservador oponente.
Como lo hemos señalado en numerosas oportunidades, los pueblos prefieren
el original a la copia. Y si el PT hizo suya -en sus grandes líneas,
aunque no en su totalidad- la agenda neoliberal de la derecha brasileña
nadie puede sorprenderse que en una coyuntura tan complicada como la
actual un significativo sector de la ciudadanía hubiera manifestado su
predisposición a votar por Aécio. Es cierto que hubo algunas
heterodoxias en la aplicación de aquella receta, la más importante de
las cuales fue la creación del programa Bolsa Familia. Pero en lo
tocante a las orientaciones económicas fundamentales la continuidad de
la tiranía del capital financiero y su reverso, la fenomenal deuda
pública del gobierno federal, unida al raquitismo de la inversión social
( ¡aproximadamente una décima parte de lo que paga por concepto de
intereses de la deuda pública a los banqueros!), la deliberada
despolitización y desmovilización popular que marcaron la gestión del PT
desde sus inicios más el retraso en el combate a la desigualdad y en
atender a problemas como el transporte público -entre tantos otros- que
afectan al bienestar de las clases y capas populares (en especial a sus
grupos más vulnerables como los afrobrasileños, los marginales de la
ciudad y el campo, la juventud) terminaron por empujar al PT al borde de
una catastrófica derrota. Contrariamente a lo que sostienen algunos de
sus publicistas el “posneoliberalismo” todavía no se ha asomado en el
Planalto.
El alivio ofrecido por el veredicto de las urnas en el día de ayer será
de poca duración. A Dilma le esperan cuatro años durísimos, y otro tanto
se puede decir acerca de Lula, su único posible sucesor (al menos hasta
el día de hoy). Una de las lecciones más ilustrativas es la
ratificación de la verdad contenida en las enseñanzas de Maquiavelo
cuando decía que por más que se le hagan concesiones los ricos y
poderosos jamás dejarán de pensar que el gobernante es un intruso que
ilegítimamente se inmiscuye en sus negocios y en el disfrute de sus
bienes. Son, decía el florentino, insaciables, eternamente
inconformistas y siempre propensos a la conspiración y la sedición. La
tremenda ofensiva desestabilizadora lanzada en las últimas tres semanas
por los capitalistas brasileños desde la Bolsa de Valores de Sao Paulo,
por el capital financiero internacional (recordar las más que notas
arengas de The Economist, y el Wall Street Journal, entre otros) y la
potente artillería mediática de la derecha brasileña (red O Globo,
Folha, O Estado de Sao Paulo y revista Veja, principalmente) es
aleccionadora, y demuestra los equívocos en que cae un gobierno que
piensa que cediendo terreno a sus demandas logrará al fin contar si no
con la lealtad al menos con la tolerancia de los poderosos.
Dilma corre el riesgo de ser asfixiada por rivales cuya extrema
belicosidad se hizo patente en la campaña electoral y que no parecen muy
dispuestos a esperar otros cuatro años para llegar al gobierno. Por eso
la hipótesis de un “golpe institucional”, si bien muy poco probable no
debería ser descartada apriorísticamente, lo mismo que el
desencadenamiento de una feroz ofensiva desestabilizadora encaminada a
poner fin a la “dictadura” petista que según la derecha cavernícola
reunida en el Club Militar estaría “sovietizando” al Brasil.
Lo ocurrido con José Manuel Zelaya en Honduras y Fernando Lugo en
Paraguay debería servir para convencer a los escépticos de la
impaciencia de los capitalistas locales y sus mentores norteamericanos
para tomar el poder por asalto ni bien las circunstancias así lo
aconsejen. Para no sucumbir ante estos grandes factores de poder se
requiere, en primer lugar, la urgente reconstrucción del movimiento
popular desmovilizado, desorganizado y desmoralizado por el PT, algo que
no podrá hacerlo sin una reorientación del rumbo gubernamental que
redefina el modelo económico, recorte los irritantes privilegios del
capital y haga que las clases y capas populares sientan que el gobierno
quiere ir más allá de un programa asistencialista y se propone modificar
de raíz la injusta estructura económica y social del Brasil. En segundo
término, luchar para llevar a cabo una auténtica reforma política que
empodere de verdad a las masas populares y abra el camino largamente
demorado de una profunda democratización.
El Congreso brasileño es una perversa trampa dominada por el agronegocio
y las oligarquías locales (253 miembros del Frente Parlamentario de la
Agroindustria, que atraviesa casi todos los partidos, sobre un total de
513) producto del escaso impulso de la reforma agraria tras doce años de
gobierno petista y las interminables piruetas políticas que tuvo que
hacer para lograr una mayoría parlamentaria que sólo se destraba desde
la calle, jamás desde los recintos del Legislativo. Pero para que el
pueblo asuma su protagonismo y florezcan los movimientos sociales y las
fuerzas políticas que motoricen el cambio –que ciertamente no vendrá
“desde arriba”- se requerirá tomar decisiones que efectivamente los
empoderen. Ergo, una reforma política es una necesidad vital para la
gobernabilidad del nuevo período, introduciendo institutos tales como la
iniciativa popular y el referendo revocatorio que permitirán, si es que
el pueblo se organiza y concientiza, poner coto a la dictadura de
caciques y coroneles que hacen del Congreso un baluarte de la reacción.
¿Será este el curso de acción en que se embarcará Dilma? Parece poco
probable, salvo que la irrupción de una renovada dinámica de masas
precipitada por el agravamiento de la crisis general del capitalismo y
como respuesta ante la recargada ofensiva de la derecha (discreta pero
resueltamente apoyada por Washington) altere profundamente la propensión
del estado brasileño a gestionar los asuntos públicos de espalda a su
pueblo. Esta es una vieja tradición política, de raíz profundamente
oligárquica, que procede desde la época del imperio, al promediar el
siglo diecinueve, y que ha permanecido con ligeras variantes y
esporádicas conmociones hasta el día de hoy.
Nada podría ser más necesario para garantizar la gobernabilidad de este
nuevo turno del PT que el vigoroso surgimiento de lo que Álvaro García
Linera denominara como “la potencia plebeya”, aletargada por décadas sin
que el petismo se atreviera a despertarla. Sin ese macizo protagonismo
de las masas en el estado éste quedará prisionero de los poderes
fácticos tradicionales que han venido rigiendo los destinos de Brasil
desde tiempos inmemoriales. Y su consecuencia sería desastrosa no sólo
para ese país sino para toda Nuestra América porque tanto Aécio como el
bloque social y político que él representa no bajarán los brazos y no
cejarán en sus empeños para “desacoplar” a Brasil de América Latina,
liquidar a la UNASUR y la CELAC, promover el TLC con Estados Unidos y
Europa y el ingreso a la Alianza del Pacífico y erigir un “cerco
sanitario” que aísle a Cuba, Bolivia, Ecuador y Venezuela del resto de
los países de la región. Un programa, como se comprueba a simple vista,
en sintonía con la prioridad estratégica fundamental de Estados Unidos
en la turbulenta transición geopolítica global que no es otro que
regresar América Latina y el Caribe a la condición en que se hallaban la
noche del 31 de Diciembre de 1958, en vísperas del triunfo de la
revolución cubana.
Es que cuando el imperio ve peligrar sus posiciones en Medio Oriente, en
Asia Central, en Asia Pacífico e inclusive en Europa su reflejo
inmediato es reforzar el control sobre lo que tanto Fidel como el Che
caracterizaron como su retaguardia estratégica. Es decir, nosotros. Lo
hizo en la década de los setentas, cuando era socavado por el efecto
combinado de la crisis del petróleo, la estanflación y las derrotas en
Indochina, principalmente Vietnam. En aquella coyuntura su respuesta fue
instalar dictaduras militares en casi toda América Latina y el Caribe. Y
tratará de hacerlo nuevamente ahora, cuando su situación internacional
está mucho más comprometida que en aquel entonces.
Caracas, octubre 26 - Varios presidentes de América Latina felicitaron a
la presidenta reelecta de Brasil Dilma Rousseff por su triunfo
electoral en la segunda vuelta electoral realizada este domingo en la
nación suramericana.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras felicitar a Rousseff,
escribió en su cuenta en twitter: "Victoria de Dilma en Brasil, victoria
del pueblo, victoria de Lula y su legado. Victoria de los pueblos de
América Latina y el Caribe".
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, también felicitó a la
mandataria brasileña y expresó que con este triunfo de Rousseff se da un
paso más hacia la consolidación de la Patria Grande. "Querida compañera
y amiga Dilma felicitaciones por el triunfo. Gran victoria de la
inclusión social y la integración regional", escribió en su cuenta
@CFKArgentina.
En tanto, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, también se sumó a las
felicitaciones. "Maravilloso triunfo de Dilma en Brasil. Nuestro
gigante sigue con el Partido de los Trabajadores. Felicitaciones Dilma,
Lula, Brasil", publicó en su cuenta @MashiRafael.
Por su parte, el presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén,
felicitó este domingo a Rousseff. "Felicitaciones a la presidenta Dilma
Rousseff y al pueblo brasileño por la victoria electoral de este día",
expresó el mandatario a través de su cuenta en Twitter @sanchezceren.
El jefe de Estado salvadoreño también manifestó que este domingo es un
día de fiesta en Brasil y en América Latina. "Nuestros pueblos han
decidido seguir construyendo su bienestar y felicidad", agregó.
De acuerdo con el reporte oficial del Tribunal Supremo Electoral de
Brasil (TSB), Rousseff obtuvo en esta segunda vuelta electoral el 51,45%
de los votos, por encima del 48.55% de su contendor Aécio Neves.
Dilma Rousseff ejerce como presidenta del Brasil desde el 1º de enero de
2011, cuando sustituyó a Luiz Inácio Lula da Silva y es la primera
mujer presidenta de Brasil.
Rousseff estuvo encarcerlada y liberada en 1979, año en que se integra
al Partido Democrático Trabalhista. Para 2001 pasa a las filas del PT,
organización donde muestra su ímpetu como líder, reconocido por Lula da
Silva, quien una vez electo presidente la nombra ministra de Minas y
Energía y dos años más tarde jefe de la Casa Civil.
Como presidenta continuó las políticas sociales de Lula en materia de
educación, alfabetización y crecimiento económico. También se ha
mostrado comprometida con la integración latinoamericana.
Para su nuevo periodo de Gobierno, la actual mandataria sigue apostando
por la inversión social, la distribución del ingreso petrolero hacia los
más necesitados y el fortalecimiento de la educación y el aparato
productivo.
Con un 98% de los votos escrutados, el Colegio Electoral brasilero
indicó que Dilma Rousseff fue reelecta presidenta de la República, luego
de superar a Aécio Neves en la segunda vuelta efectuada este domingo.
Con más del 51,6% de los votos, la mandataria logró quedarse por otros 4
años a la cabeza del país más grande de Latinoamérica, en medio de
acusaciones de corrupción por el desvío de dineros públicos desde la
empresa estatal Petrobras.
Según los datos oficiales entregados por el Tribunal Superior Electoral
de Brasil, que continúan actualizándose minuto a minuto, el opositor
Aécio Neves consiguió un 48.3% de los votos, por lo que no logró superar
a la mandataria, en una de las carreras presidenciales más estrechas
del último tiempo.
25 oct. 2014 - Ante el tradicional apoyo de los medios hegemónicos a la
derecha neoliberal, la organización de la izquierda brasileña con el
Partido de los Trabajadores constituye una de las claves del giro de las
encuestas que dan como favorita a Dilma Rousseff a un día de la segunda
vuelta de las elecciones presidenciales.
En tanto, el presidente del Partido Socialista Brasileño rechaza la alianza Marina Silva con el derechista Aecio Neves.
Brasilia, 22 oct (PL) La expectativa de progreso económico y una caída
de la inflación genera un optimismo que favorece el aumento del respaldo
a la reelección de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, revelan hoy
pesquisas de opinión.
Según el instituto Datafolha, el momento de mayor pesimismo pasó y de un
64 por ciento que auguraba un mal desempeño de la economía, la cifra se
ubica ahora en el 31 por ciento.
La gente muestra confianza en un ascenso del poder de compra y una
mejora del escenario en general, lo cual propicia una ventaja numérica
para Rousseff cuando restan apenas cuatro días para la segunda vuelta de
los comicios en Brasil, destacó el director de esa encuestadora, Mauro
Paulino.
Estos pronósticos suscitaron que la intención del voto a favor de la
mandataria creciera en casi todos los segmentos del electorado, con
excepción de los más ricos y brasileños de la región sur (Santa
Catarina, Paraná y Rio Grande do Sul), subrayó Paulino.
Para el máximo representante de Datafolha, el escenario muestra una tendencia en pos de un segundo mandato de la jefa de Estado.
El último sondeo, divulgado la víspera, confirma asimismo que la
dignataria acapara la preferencia del electorado con 52 por ciento de
los votos validos, mientras su adversario de la Social Democracia
(PSDB), Aécio Neves, acopia 48 por ciento de respaldo.
Sin embargo, si se consideran los votos totales la gobernante subió un
punto porcentual y se ubica con 47 por ciento de soporte ciudadano,
frente a 43 por ciento que acumula Neves.
Entre el electorado femenino, Rousseff aparece ahora con 47 por ciento
de apoyo, cinco puntos porcentuales más que la indagación realizada el 9
de octubre pasado, mientras en los estados del sureste, donde su
respaldo es menor, ascendió del 34 al 40 por ciento de soporte.
Del segmento del electorado que recibe entre dos y cinco salarios
mínimos, la presidenta del país y candidata del Partido de los
Trabajadores (PT) avanzó del 39 al 45 por ciento.
Estos datos, recopilados tras consultar a más de cuatro mil electores en
256 municipios, fueron considerados como falsos por el pretendiente del
PSDB.
Datafolha debe ofrecer una explicación pues sus resultados no exhiben
claridad, señaló Neves anoche durante una visita al municipio Campo
Grande en Mato Grosso del Sur.
Dilma Rousseff tiene ventaja en encuestas por cuatro puntos
Brasilia, octubre 20 - El último sondeo realizado por la encuestadora
Datafolha destacó que la presidenta de Brasil y candidata a la
reelección por el Partido de los Trabajadores, Dilma Rousseff, con 52
por ciento de intención de voto aventaja a su adversario social
demócrata Aécio Neves (PSDB), que logra 48 por ciento de respaldo
electoral.
La pesquisa de la encuestadora de derecha, reveló que Rousseff obtendría
52 por ciento de los votos válidos y Neves obtuvo 48 por ciento,
respectivamente.
Datafolha resaltó que en comparación con las altas y bajas de ambos
candidatos la semana pasada, la candidata del Partido de los
Trabajadores logra posicionarse en el primer puesto de la intención del
voto.
Este lunes, la firma MDA indicó que la mandataria brasileña, tomó
ventaja ante su contrincante Aécio Neves antes de la segunda vuelta de
la elección presidencial. Rousseff contaba con un 45,5 por ciento del
apoyo de los votantes contra el 44,5 por ciento de Neves para el
balotaje del 26 de octubre.
Con respecto a la opinión de los electores sobre la gestión de Rousseff,
la dignataria brasileña obtuvo un incremento de respaldo (42 por
ciento), subió dos puntos desde la semana pasada, cuando registraba 40
por ciento.
En este estudio de opinión, Datafolha entrevistó a cuatro mil 400
personas a seis días para los comicios presidenciales en que los
brasileños deberán escoger entre dos modelos políticos: El de la
inclusión social y producción o el de la monopolización y reducción de
sueldos.
Ambos candidatos se enfrentarán el viernes por última vez en la candena de televisión O Globo.
(Por Atilio A. Boron) Obedeciendo a un orden directa de Adolf Hitler, el
18 de Agosto de 1944 Ernst Thälmann moría fusilado por las SS en el
campo de concentración de Buchenwald. Su cuerpo fue inmediatamente
cremado para que no quedara vestigio alguno de su paso por este mundo.
Thälmann había llegado a este tétrico lugar luego de transcurrir los
anteriores once años de su vida en la prisión de Bautzen, donde fuera
enviado cuando la Gestapo lo detuvo –al igual que a miles de sus
camaradas- poco después del ascenso de Hitler al poder, en 1933. En esa
prisión fue sometido a un régimen de confinamiento solitario cumpliendo
la pena que le fuera impuesta por el imperdonable delito de haber sido
fundador y máximo dirigente del Partido Comunista Alemán. Thälmann era
además uno de los líderes de la Tercera Internacional, que en su VIº
congreso -celebrado en Moscú en 1928- había aprobado una línea política
ultraizquierdista de “clase contra clase”. Esta se traducía en la
absoluta prohibición de establecer acuerdos con los partidos
socialdemócratas o reformistas, fulminados con el mote de
“socialfascistas” y caracterizados sin más como el ala izquierda de la
burguesía. Ni siquiera el mortal peligro que representaban el
irresistible ascenso del nazismo en Alemania y la estabilización del
régimen fascista en Italia lograron torcer esta directiva. León Trotsky
se opuso a la misma y no tardó en condenarla. Y desde la cárcel Antonio
Gramsci le confesaba a un recluso socialista, Sandro Pertini, que esa
consigna que debilitaba la resistencia al fascismo “era una estupidez”.
Tanto el revolucionario ruso como el fundador del PCI eran conscientes
de que el sectarismo de esa táctica expresaba un temerario desprecio por
el riesgo que presentaba la coyuntura y que su implementación
terminaría por abrir la puerta a los horrores del nazismo, clausurando
por mucho tiempo las perspectivas de la revolución socialista en Europa.
La Tercera Internacional abandonó esa postura en su VIIº y último
congreso, en 1935, para adoptar la tesis de los frentes populares o
frentes únicos antifascistas. Pero ya era demasiado tarde y el fascismo
se había enseñoreado de buena parte de Europa.
El supuesto que subyacía a la tesis del “socialfascismo” era que todos
los partidos, a excepción de los comunistas, constituían una masa
reaccionaria y que no había distinciones significativas entre ellos.
Llama la atención el profundo desconocimiento que esta doctrina
evidenciaba en relación a lo que Marx y Engels habían escrito en el
Manifiesto Comunista. En su capítulo II dicen, por ejemplo, que “los
comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos
obreros. …. Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos
proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales
de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo
el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra
parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la
lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los
intereses del movimiento en su conjunto.” Y Lenin, a su vez, durante el
curso de la Revolución Rusa reiteradamente subrayó la necesidad de que
los bolcheviques elaborasen una política de alianzas con otras fuerzas
políticas que preservando la autonomía e identidad política de los
comunistas pudiese, en dadas ocasiones, llevar a la práctica acciones e
iniciativas concretas que hicieran avanzar el proceso revolucionario.
Había, tanto en los fundadores del materialismo histórico como en el
líder ruso una clara idea de que podía haber partidos obreros, o
representantes de otras clases o grupos sociales (la pequeña burguesía
es el ejemplo más corriente) con los cuales podían forjarse alianzas
transitorias y puntuales y que nada podría ser más perjudicial para los
intereses de los trabajadores que desestimar esa posibilidad y, de ese
modo, abrir la puerta a la victoria de las expresiones más
recalcitrantes y violentas de la burguesía. Volveremos sobre este tema
más adelante.
Lo anterior viene a cuento porque en los últimos días muchos compañeros y
amigos del Brasil me hicieron llegar mensajes o artículos en donde
anunciaban su intención de abstenerse en el ballotage del 26 de Octubre,
o de votar en blanco o nulo, con el argumento de que tanto Aécio como
Dilma eran lo mismo, y que para la causa popular daba igual la victoria
de uno u otro. El pueblo brasileño, decían, sufrirá los rigores de un
gobierno que, en cualquier caso, estará al servicio del gran capital y
en contra de los intereses populares. El motivo de estas líneas es
demostrar el grave error en que se incurriría si se obrara de esa
manera. Al igual que la desastrosa política del “socialfascismo”, que
pavimentó el camino de Hitler al poder, la tesis de que Aécio y Dilma
“son lo mismo” va a tener, en caso de que triunfe el primero, funestas
consecuencias para las clases populares del Brasil y de toda América
Latina, más allá de la obviedad de que Aécio no es Hitler y que el PSDB
no es el Partido Nacional Socialista Alemán.
El análisis marxista enseña que, en primer lugar, resolver los desafíos
de la coyuntura exige como tantas veces lo dijera Lenin, un “análisis
concreto de la situación concreta” y no tan sólo una manipulación
abstracta de categorías teóricas. Decir que Aécio y Dilma son políticos
burgueses es una caracterización tan grosera como sostener que el
capitalismo brasileño es igual al que existe en Finlandia o Noruega -los
dos países más igualitarios del planeta y con mayores índices de
desarrollo humano según diversos informes producidos por las Naciones
Unidas. A partir de una interpretación tan genérica como esa será
imposible extraer una lúcida “guía para la acción” que oriente la
política de las fuerzas populares. Ningún análisis serio del
capitalismo, al menos desde el marxismo, puede limitar su examen al
plano de las determinaciones esenciales que lo caracterizan como un modo
de producción específico. Mucho menos cuando se trata de analizar una
coyuntura política en donde los fundamentos estructurales se combinan
con factores y condicionamientos de carácter histórico, cultural,
idiosincráticos y, por supuesto, políticos e internacionales. Al hacer
caso omiso del papel que juegan estos factores concretos se cae en lo
que Gramsci criticó como “doctrinarismo pedante”, prevaleciente en el
infantilismo izquierdista que proliferó en Europa en los años veinte y
treinta del siglo pasado. Por esta misma razón decir que Hitler y León
Blum eran dos políticos burgueses no hizo posible avanzar siquiera un
milímetro en la comprensión de la dinámica política desencadenada por la
crisis general del capitalismo en Europa, para ni hablar de la
capacidad para enfrentar eficazmente la amenaza fascista. En un caso
había un déspota sanguinario, fervientemente anticomunista, que sumiría a
su país y a toda Europa en un baño de sangre; en el otro, a un primer
ministro socialista de Francia, líder del Frente Popular, que acogía a
los alemanes e italianos que huían del fascismo y que se opuso,
infructuosamente para desgracia de la humanidad, a los planes de Hitler.
Era evidente que ambos no eran lo mismo, a pesar de su condición de
políticos burgueses. Pero el sectarismo ultraizquierdista pasó por alto
estas supuestas nimiedades y, con su miopía política, facilitó la
consolidación de los regímenes fascistas en Europa.
Segundo, cualquiera mínimamente informado sabe muy bien que por sus
convicciones ideológicas, por su inserción en un partido como el PSDB y
por su trayectoria política Aécio representa la versión dura del
neoliberalismo: imperio irrestricto de los mercados, desmantelamiento
del nefasto “intervencionismo estatal”, reducción de la inversión
social, “permisividad” medioambiental y apelación a la fuerza represiva
del estado para mantener el orden y contener a los revoltosos. Fue por
eso que nada menos que el Club Militar -un antro de golpistas
reaccionarios, nostálgicos de la brutal dictadura de 1964- decidió
brindarle su apoyo dado que según sus integrantes el ex gobernador de
Minas Gerais posee “las credenciales necesarias para interrumpir el
proyecto de poder del PT, que marcha hacia la sovietización del país”.
Más allá del desvarío que manifiestan los proponentes de este disparate
sería un gesto de imprudencia que la izquierda no tomara nota del
creciente proceso de fascistización de amplios sectores de las capas
medias y el clima macartista que satura diversos ambientes sociales y
que, en consecuencia, desestimara la trascendencia de lo que significa
el explícito apoyo a Aécio de parte de los militares golpistas, el
sector más reaccionario (y muy poderoso) de la sociedad brasileña. Que
tras la vergonzosa capitulación de Marina, Aécio haya prometido asumir
como propia la “agenda social y ecológica” de aquella es apenas una
maniobra propagandística que sólo espíritus incurablemente ingenuos
pueden creer.
Tercero, la indiferencia de un sector de la izquierda brasileña ante el
resultado del ballotage re-edita el suicida optimismo con que Thälmann
enfrentó, ya desde la cárcel, la estabilización del régimen nazi:
“después de Hitler” –decía a sus compañeros de infortunio, tratando de
consolarlos- “venimos nosotros”. Se equivocó, trágicamente. ¿Alguien
puede pensar que después de Aécio florecerá la revolución en Brasil? Lo
más seguro es que se inicie un ciclo de larga duración en donde las
alternativas de izquierda, inclusive de un progresismo “light” como el
del PT, desaparezcan del horizonte histórico por largos años, como
ocurriera después del golpe de 1964. Es ilusorio pensar que bajo Aécio
las clases y capas populares dispondrán de condiciones mínimas como para
reorganizarse después de la debacle experimentada por las suicidas
políticas del PT; que nuevos movimientos sociales podrán aparecer y
actuar con un cierto grado de libertad en una escena pública cada vez
más controlada y acotada por los aparatos represivos del estado y las
tendencias fascistizantes arriba anotadas; o que nuevas fuerzas
partidarias podrán irrumpir para disputar, desde la calle o desde las
urnas, la supremacía de la derecha.
Cuarto, va de suyo que la opción que enfrentará el pueblo brasileño el
próximo 26 de Octubre no es entre reacción y revolución. Es entre la
restauración conservadora que representa Neves y la continuidad de un
neodesarrollismo surcado por profundas contradicciones pero proyectado
al Planalto por lo que en su momento fue el más importante partido de
masas de izquierda de América Latina. Pese a su deplorable capitulación
ante las clases dominantes del Brasil, su incapacidad para comprender la
gravedad de la amenaza imperialista que se cierne sobre su país -¡el
más rodeado de bases militares norteamericanas de toda América Latina!- y
el abandono de su programa original, el PT conserva todavía la
fidelidad de un segmento mayoritario de los condenados de la tierra en
Brasil y un cierto compromiso, pocas veces honrado pero aun así
presente, con las aspiraciones emancipatorias de las clases populares
que en 1980 le dieron nacimiento. Por eso, ante la ralentización de la
reforma agraria en Brasil Dilma al menos siente que tiene que salir y
explicar al MST las razones de comportamiento y prometer la adopción de
algunas medidas para modificar esa situación. Aécio, en cambio, no tiene
nada que ver con el MST ni con los campesinos brasileños, y ante sus
reclamos responderá con la policía militarizada.
Quinto, lo anterior no implica exaltación alguna del PT, que en su
triste involución pasó de ser una organización política moderadamente
progresista a un típico “partido del orden” al cual el adjetivo de
“reformista” le queda grande. Tampoco se desprende de nuestro
razonamiento la necesidad o conveniencia de que las fuerzas de izquierda
establezcan una alianza con el PT o sellen acuerdos programáticos con
él de cara al futuro. Pero en la actual coyuntura, definida por el hecho
institucional de las elecciones presidenciales y no por la inminencia
de una insurrección popular revolucionaria, el voto por Dilma es el
único instrumento disponible en el Brasil para evitar un mal mayor,
mucho mayor. Los compañeros que abogan por la neutralidad o la
indiferencia deberían, para ser honestos, señalar cuál es la otra fuerza
política que podría impedir la victoria de Aécio, y cuál es la
estrategia política a utilizar para tal efecto, sea electoral (que no la
hay) o extra-institucional o insurreccional, que nadie logra atisbar en
el horizonte. Si no hay otra arma la izquierda no puede refugiarse en
una pretendida neutralidad. Y si se logra derrotar la reacción
conservadora liderada por el PSDB (como muchos en América Latina y el
Caribe fervientemente esperamos) habrá que aprovechar los cuatro años
restantes para reorganizar el campo popular desorganizado, desmoralizado
y desmovilizado por las políticas del PT. Y someter al segundo gobierno
de Dilma a una crítica implacable, empujándola “desde abajo”, desde los
movimientos sociales y las nuevas fuerzas partidarias, a adoptar las
políticas necesarias para un ataque a fondo contra la pobreza y la
desigualdad, contra la prepotencia de los oligopolios y los chantajes de
las clases dominantes aliadas al imperialismo. En el plano
internacional el triunfo de los tucanos tendría gravísimas consecuencias
porque entronizaría en el Planalto a una fuerza política sometida por
completo a los dictados de la Casa Blanca; sabotearía los procesos de
integración supranacional en marcha como el Mercosur, la UNASUR y la
CELAC; serviría como cabecera de playa para atacar a la Revolución
Bolivariana y los gobiernos de izquierda y progresistas de la región;
para aislar a la Revolución Cubana y para ofrecer el apoyo material y
personal de Brasil para las infinitas guerras del imperio. No es que el
imperio sea omnisciente, pero se equivoca muy poco a la hora de
identificar a quienes no se pliegan incondicionalmente ante sus
mandatos. Por algo ha lanzado, junto con sus aliados locales, una
tremenda campaña internacional para que su candidato, Aécio, triunfe el
próximo domingo. Nadie en la izquierda puede ignorar que, si tal cosa
llegara a ocurrir, una larga noche se cerniría sobre América Latina y el
Caribe, abriendo un paréntesis ominoso que quien sabe cuánto tiempo
tardaríamos en cerrar. Sin extremar las analogías históricas convendría
meditar sobre la suerte corrida por Thälmann y sus camaradas comunistas
gracias a la adopción de una tesis que sostenía la esencial igualdad de
todos los partidos políticos burgueses.
Canoas, Brasil, octubre 11 - La presidenta brasileña, Dilma Rousseff,
denunció la puesta en marcha de un golpe electoral en la segunda ronda
de los comicios con el uso de declaraciones sin pruebas ni juicio contra
su Partido de los Trabajadores (PT).
"Ellos siempre quieren dar un golpe", resaltó Rousseff, quien busca su
reelección por el PT, al referirse a sus adversarios del Partido de la
Social Democracia Brasileña (PSDB).
No podemos hacer uso en esta contienda de acusaciones confidenciales
ofrecidas a la justicia por el exdirector de Petrobras Paulo Roberto
Costa y el empresario Alberto Youssef y difundidas por medios de prensa
del país, sin que sean investigadas, subrayó la víspera en una visita a
Canoas, en el estado de Rio Grande do Sul.
Se trata de una investigación que mi gobierno comenzó y dio curso a la
misma, aseveró al acusar a su contendiente del PSDB de destilar odio y
mentiras.
La mandataria recordó que en el gobierno socialdemócrata de Fernando
Henrique Cardoso (1995-2003) el jefe de la Policía Federal era miembro
del PSDB y el Procurador General de la República era llamado
"engavetador general" por obstruir el trabajo del Ministerio Público.
Destacó en tal sentido la importancia de responder con la verdad a estas
imputaciones, en las cuales Roberto Costa y Youssef, ambos presos y
acusados de lavado de dinero y soborno, señalan que entregaron dinero de
la compañía Petrobras a tres partidos, incluido el PT, para financiar
la campaña electoral de 2010.
Acompañada del gobernador de Rio Grande do Sul, Tarso Genro, quien busca
su reelección en ese cargo, Rousseff hizo un recorrido en un vehículo
por la ciudad y demandó el voto a favor para continuar con los programas
sociales y mejorar la vida de los brasileños.
Fuimos y somos el gobierno que redujo la desigualdad en Brasil con la
inclusión social, valorizamos el salario mínimo y aseguramos el ingreso
de todos, con iguales oportunidades, a la educación, aseveró.
La jefa de Estado se trasladará este sábado al municipio de Contagem, en
Minas Gerais, donde realizará un recorrido y participará en un acto con
militantes, aliados y representantes de movimientos sociales para pedir
su respaldo en las urnas el 26 próximo.
Su adversario Neves estuvo ayer en Río de Janeiro y consideró muy normal
la divulgación por medios de prensa de acusaciones sin pruebas contra
el PT.
05 de Octubre.- Los primeros resultados a pie de urna divulgados en
Brasil apuntaron a que con un 44% de los votos la presidenta y candidata
a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma
Rousseff, se verá las caras con el candidato del Partido de la Social
Democracia de Brasil, Aécio Neves, con un 30%.
De esta manera se confirmó el desplome de la candidata del Partido
Socialista de Brasil, Marina Silva, con un 22% de los votos tras
situarse por primera vez el pasado sábado por detrás de Aécio Neves en
las encuestas de intención de voto.
Ahora, tanto Rousseff como Neves deberán enfrentar la segunda vuelta
buscando aliados a su candidatura entre los partidos que han quedado
fuera de las elecciones.
El próximo 26 de octubre los 142,5 millones de votantes brasileños
tendrán que volver a las urnas para elegir el próximo presidente de la
mayor democracia de Latinoamérica.
05-10-14.-Además de un nuevo presidente, los brasileños convocados a
las urnas elegirán a los gobernadores de los 27 estados del país, dos
tercios del Senado y los 513 diputados federales, así como renovarán las
cámaras regionales
Los colegios electorales de Brasil abrieron este domingo para los
comicios presidenciales, legislativos y regionales, para los que son
esperados 142,8 millones de votantes.
Además de un nuevo presidente, los brasileños convocados a las urnas
elegirán a los gobernadores de los 27 estados del país, dos tercios del
Senado y los 513 diputados federales, así como renovarán las cámaras
regionales.
Las 450.000 centros de votación instalados en el país suramericano abrieron a la hora prevista.
Según las últimas encuestas, la aspirante a la reelección Dilma Rousseff
se ubica como la favorita para la presidencia, frente a sus
contrincantes más cercanos el socialdemócrata Aécio Neves y la
ecologista Marina Silva.
Si se confirma que ninguno de los candidatos supera el 50 %, será
necesaria una segunda vuelta, que se celebrará el próximo día 26.
Brasilia, octubre 4 - Brasil protagonizó una campaña electoral compleja
debido a los altos y bajos en las encuestas de opinión, tras la muerte
del candidato del Partido Socialista Brasileño (PSB), Eduardo Campos, en
un accidente aéreo el pasado 13 de agosto, que dejó a Marina Silva como
candidata presidencial.
A pesar del silencio electoral en los medios de comunicación, la campaña
continúa en las calles y más de 140 millones de electores brasileños se
alistan para escoger mañana en las urnas a quien guiará el destino de
la nación en los próximos cuatro años.
Aspirantes
Entre los 11 contendientes a la jefatura del Estado figura la mandataria
Dilma Rousseff, quien busca su reelección por el Partido de los
Trabajadores (PT) y aparece en el primer lugar en la preferencia de
electorado.
Rousseff promete continuar el proceso de transformaciones
socioeconómicas que permitió en los últimos 12 años sacar a 36 millones
de ciudadanos de la pobreza, así como garantizar empleo y un salario
digno.
Marina Silva, propone un mayor acercamiento a Estados Unidos y a la
Unión Europea (UE), la reducción de la presencia estatal en la economía,
la apertura del mercado, y la no intervención en la política monetaria
del país.
Preferencia electoral
Con un 40 por ciento en la intención de voto, Rousseff apuesta por
elevar la calidad en la educación, mejorar los servicios de salud,
reforzar la seguridad ciudadana e impulsar una reforma política que
propicie más democracia.
Un último sondeo del Instituto Sensus revela un empate técnico en el
segundo lugar entre los postulantes presidenciales Marina Silva y Aécio
Neves.
Silva, del Partido Socialista (PSB), acumula un 22,5 por ciento,
mientras Neves, de la Social Demócrata (PSDB), acopia un 20,6 por ciento
de apoyo, lo cual -según Sensus- constituye un empate técnico, debido
al margen de error mas menos de dos puntos porcentuales.
¿Primera o segunda vuelta?
Para ganar en una primera vuelta este domingo deberá alcanzar el 50 por
ciento más uno del escrutinio, pues en caso contrario, los dos
candidatos más votados disputarán el balotaje el próximo 26 de octubre.
La presidenta adelantó que en un presunto balotaje centrará su campaña
en exponer los éxitos alcanzados con los programas sociales.
Por su parte, Silva ofrece disminuir la explotación petrolera en la zona
de pre-sal, en aguas profundas del Océano Atlántico y reducir el
aparato estatal.
Su adversario del PSDB, Aecio Neves, aboga por eliminar la mitad de los
39 ministerios, incrementar la participación del sector privado en la
economía y transformar el bloque Mercado Común del Sur (Mercosur) en una
zona de libre de comercio.
Otros ocho pretendientes al sillón presidencial acopian menos de uno por ciento de respaldo, de acuerdo con las encuestas.
Estudios de opinión revelan que Rousseff acapara el 47 por ciento de los votos validos
Brasilia, 3 oct (PL) Las posibilidades reales de que la presidenta
brasileña, Dilma Rousseff sea reelecta este domingo avivaron hoy la
maquinaria electoral del Partido de los Trabajadores (PT).
Estudios de opinión revelan que Rousseff acapara el 47 por ciento de los
votos validos, lo cual motivó al PT a intensificar sus acciones en esta
recta final cuando restan apenas 48 horas para la celebración de los
comicios.
La campaña continúa en las calles, casa por casa, y la mayoría de los
ministros solicitaron vacaciones para trasladarse a sus estados y pedir
el respaldo a un nuevo mandato de la actual mandataria, destacó uno de
los coordinadores de la campaña de la jefa de Estado.
Según Ibope, desde el 13 de septiembre último la dignataria comenzó a
crecer en la intención del voto y alejarse de sus adversarios en esta
disputa por la jefatura del Estado.
Cinco de los 39 ministros pidieron licencias el mes pasado para
incorporarse a la contienda electoral y apoyar la reelección de
Rousseff, pero ahora otros como Manoel Dias, de Trabajo; Idelli
Salvatti, de Derechos Humanos, y Edison Lobao, de Minas y Energía, hacen
lo mismo en varios territorios de esta nación.
Las principales actividades de esta contienda se concentran en Sao
Paulo, con mayor número de electores de Brasil, donde la militancia del
PT aparece en casi todos los municipios de este estado y explica las
propuestas de cambios de un segundo mandato de la mandataria.
Durante esta jornada, la pretendiente del PT realizará recorridos por
las localidades paulistas de Sao José dos Campos y en la capital
estadual, así como participará en actos con aliados.
Otros contrincantes como Marina Silva, del Partido Socialista (PSB),
quien marcha segunda en la preferencia del electorado con 28 por ciento,
estará en Río de Janeiro, mientras Aécio Neves, de la Social Democracia
(PSDB) se ubica tercero con 20 por ciento de apoyo y hará campaña en
Minas Gerais.
Analistas políticos destacan que mientras la presidenta del país apura
la marcha en busca de un triunfo en una primera vuelta comicial, Silva y
Neves luchan por quedar segundos para enfrentar a la gobernante en el
balotaje.
Para lograr su reelección este domingo, la jefa de Estado necesita
conquistar el 50 por ciento más uno de los votos, sin contar los votos
nulos y blancos.
Marina Silva y un ex asesor electoral que renunció a seguir por las incoherencias programáticas de la candidata
Brasilia, septiembre 2 - La presidenta brasileña, Dilma Rousseff,
aprovechó el segundo debate televisivo para resaltar flaquezas y fisuras
del programa de la candidata de los socialistas del PSB, Marina Silva,
destacan hoy aquí medios de prensa.
Se trató de un espacio televisivo, celebrado anoche y al cual asistieron
siete pretendientes a la jefatura del Estado, pero la disputa entre
Rousseff y Silva polarizó la discusión, señalan diarios y sitios
digitales.
A diferencia de primer debate, celebrado el 26 último, en este la
mandataria, quien busca su reelección el 5 de octubre próximo, expuso
con claridad sus argumentos y cuestionó el discurso de su adversaria.
"El mayor riesgo de una persona es no comprometerse con nada, sólo tener
eslóganes, frases genéricas, usted tiene que explicar lo que va a
hacer, decir de dónde vendrá el dinero" para impulsar medidas y
propuestas, aseveró la jefe de Estado sobre su contrincante del Partido
Socialista.
Alertó sobre las contradicciones de la plataforma política de Silva,
quien prometió bajar las tasas de interés, la inflación y aumentar el
empleo, y reitero que asuntos de este tipo no se resuelven con lindas
palabras o buenas intenciones.
Sin apoyo político y sin una negociación, la dama no tendrá apoyo para
grandes proyectos en Brasil, indicó al recalcar que sin el respaldo del
Congreso no es posible garantizar un gobierno estable y sin crisis
institucional.
La jefa de Estado refutó asimismo que ella no reconozca sus errores, al
ser interrogada por los problemas existentes aun en las esferas sociales
y aclaró que a pesar de lo avanzado, necesita por eso otro mandato para
mejorar estos sectores.
Criticó asimismo la falta de transparencia de su contrincante, quien se
negó a revelar los nombres de las empresas que le pagaron 1,6 millones
de reales (714 mil 285 dólares) por ofrecer conferencias en diversas
instituciones.
Silva volvió por su parte a rectificar su posición en torno al
matrimonio de personas del mismo sexo, que primero defendió, después
rechazó y ahora dijo que apoyará este tipo de unión. De esta forma
genera amplia confusión hasta en el sector evangélico al que pertenece.
En el debate, la pretendiente Luciana Genro, del Partido Socialismo y
Libertad (PSOL), cuestionó la nueva política impulsada por la candidata
socialista.
En particular, se refirio a que Silva cuenta con un programa muy
parecido al de Aécio Neves, el postulante presidencial de la Social
Democracia (PSDB), y de tener entre sus asesores a economistas de esa
tendencia política.
Analistas políticos destacaron la postura de Neves, quien no contravino a
Silva, quien -según últimas encuestas- lo desplazó del segundo al
tercer puesto con 15 por ciento de respaldo popular.