Poner guayas asesinas, levantar alcantarillas, talar árboles
para hacer barricadas, interrumpir el libre tránsito , lanzar molotov o
patear compatriotas o asesinarlos, son actos terroristas que deben ser
tipificados y sancionados ahora con severas sentencias de prisión en la
reforma necesaria a la ley que caracteriza actos de terrorismo. Hay que
poner un punto final a la guarimba golpista, con la reforma a la ley que
quede bien claro el destino de sombras y prisión a quien se deje llevar
por quienes piden una “salida” fuera de la constitución bolivariana.
Llamar a desconocer la democracia y desobedecer la constitución,
desconocer los resultados electorales y a las autoridades elegidas por
la mayoría, declarar en otros países que el gobierno legítimo es una
dictadura y pedir la intervención de otros países para derrocarlo, deben
ser tipificados como actos de traición a la patria y ser castigados con
prisión e inhabilitación política para siempre.
Así de simple, como un anillo.
A los patas blancas guarimberos, ni agua.
Las leyes se escriben para el mantenimiento del orden de la sociedad en
base a las disconductas sociales de quienes dentro de ella actúan de
forma caprichosa y burguesita.
No se negocia cuando se llama al diálogo. Se intenta brindar la
oportunidad a quienes, dejándose llevar por su locura golpista, han
transgredido la norma de la convivencia pacífica, para que regresen al
hilo democrático y se deslinden de las agendas neo fascistas de la ultra
derecha o asuman de una vez por todas su condición de terroristas. Sin
condiciones previas. Los presos se quedan presos, el gobierno sigue
gobernando y simple y sencillo, claro como la luna llena, los que se
comieron la luz o se regresan a la democracia deslindándose de los
extremistas neo fascistas o se declaran extremistas de derecha extrema y
deberán ser tratados como terroristas.
La revolución, no es negociable.
La rebelión anticonstitucional de la clase media que se castiga a sí
misma, pretendiendo la salida del régimen, perdió su carácter de
sorpresa. El planeta ya no cree en los montajes de CNN y sabe que es una
manipulación mediática pagada por los mismos que actúan en Ucrania o
Siria. Solo dejó al país lleno de muertos y es rechazada por las
mayorías. La rebelión de los ricos y oligarcas no logró poner a pelear
pueblo contra pueblo para justificar una invasión.
Las revoluciones de colores son ya solo una franquicia
que no renta ganancias. Revoluciones creadas bajo artificios que duran
menos que lo que se tardan en lograr su propósito, porque no nacen de
las verdaderas contradicciones populares. Así es como Ucrania está derrotando a la franquicia de Gene Sharp y como Venezuela derrotó a Voluntad Popular. Quienes trajeron la franquicia de OTPOR
a Venezuela deberán ser encarcelados por traición a la patria y sus
partidos deben ser inhabilitados y perder su representación en la
Asamblea Nacional, puesto que no creen en la democracia sino en el
fascismo.
Quien quiera cambio que use la constitución, no la violencia, es la única condición para dialogar.
El 14 de Abril bajará el pueblo y volverá a llenar 8 avenidas.
Ese pueblo de Chávez que supo quedarse en casa
tragándose su arrechera ante los facinerosos golpistas de siempre que se
dejaron arrullar con los cantos de la María la llorona Machado,
ese pueblo bajará el 14A. El pueblo que puso los muertos en este golpe
denominado “suave” bajará de los cerros para que se sepa que se cumplió
un año del triunfo de Nicolás Maduro y para enseñarle
al planeta quien es que gobierna, que aquí manda quien gana elecciones y
no una burguesita pataletera y chillona, que junto a sus panitas del
country llena de paracos, violencia y muerte nuestra patria.
¡Con el fascismo no se dialoga!
¡En la mesa de la Paz las condiciones la pone el pueblo!
¡Venezuela avanza hacia más socialismo!
¡Nicolás, a los guarimberos ni agua!
¡La Revolución no es negociable!
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